Bloomberg Línea — Las nuevas medidas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúan generando todo tipo de reacciones, pero no solamente por la ‘guerra comercial’ que puede desatar con potencias económicas como China, sino por la decisión de ordenar impuestos contra países recónditos y deshabitados, como las Islas Heard y McDonald, un territorio externo de Australia.
En la tabla de aranceles presentada por Trump durante su discurso en la rosaleda de la Casa Blanca y que de inmediato hizo eco en la prensa internacional, figuró un arancel del 10% para las Islas Heard y McDonald, medida que podría impactar su economía, si la tuviera. En esta zona, situada en medio del océano Índico y cerca de la Antártida, solo habitan focas y pingüinos.
La presencia humana en estas islas, declaradas como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, se reduce a las visitas de investigación para realizar sus trabajos de campo. Aunque tienen una particularidad: cuentan con código internacional HM y, además, dominio de internet .hm.
“Por ser las únicas islas subantárticas con actividad volcánica, constituyen una especie de ‘ventana abierta hacia el interior de la Tierra’ y ofrecen la posibilidad de observar procesos geomorfológicos en evolución, así como la dinámica glaciar”, reseñó la UNESCO.
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La actividad volcánica es por cuenta del pico Mawson, un volcán de 2.745 metros de altitud, concretamente en la isla Heard.
“Al figurar entre los contados ecosistemas insulares vírgenes del planeta, ambas islas revisten un interés especial para la conservación debido a la ausencia total de impacto humano y de plantas y animales exógenos”, agregó.
Desde Perth, una ciudad en el occidente de Australia, hay 4.100 kilómetros hasta las Islas Heard y McDonalds. Y, según el Programa Antártico Australiano, desplazarse de un lugar a otro en barco puede tomar alrededor de 10 días.
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Los aranceles impuestos a las Islas Heard y McDonalds son los mismos con los que Estados Unidos calificó a Australia, cuyo gobernante calificó a este anuncio como “inamistoso”, aunque descartó responder con reciprocidad.
“No son inesperados pero sí injustificados”, dijo el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, en conferencia de prensa. “Carecen de fundamento lógico y contradicen la base de la colaboración (...). no son el acto de un amigo”.