Bloomberg — La combinación de tensiones comerciales y una avalancha de importaciones ha puesto al sector siderúrgico de Brasil en crisis, justo cuando los líderes de la industria se reúnen en una de las conferencias más importantes del año en São Paulo.
“Este puede ser el año más turbulento” que los asistentes a la conferencia hayan visto, dijo André Gerdau Johannpeter, presidente del directorio de la siderúrgica brasileña Gerdau SA. “Tenemos conflictos geopolíticos, guerra comercial y mucha incertidumbre en el aire”.
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Las tensiones entre EE.UU. y Brasil crecieron después de que el presidente Donald Trump impusiera un arancel de 50% sobre ciertos bienes brasileños. El sector del acero ya enfrenta derechos de importación adicionales bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, que autoriza al presidente a regular importaciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional.
Mientras tanto, las acerías brasileñas han tenido que bajar precios para competir con los productos importados, y un grupo industrial advierte que los márgenes de los distribuidores de acero “prácticamente desaparecieron”.
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La avalancha de importaciones significa que los productores locales se han visto obligados a aumentar su capacidad ociosa. Eso está llevando al sector “a su límite”, dijo Johannpeter, quien también integra el directorio del grupo siderúrgico Aço Brasil.
Johannpeter afirmó que el sector opera con un récord anual de importaciones de 6,3 millones de toneladas de acero, un volumen que incluso supera el tamaño de Gerdau. Las acerías brasileñas funcionan con una capacidad ociosa de 35%, muy por encima del rango ideal de 15% a 20%, añadió. Cualquier aumento adicional en la capacidad no utilizada haría que el negocio “no fuera viable”, advirtió.
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