Bloomberg Línea — Los mercados mundiales están desalineados con la realidad macroeconómica, lo que podría anticipar una corrección significativa. El último informe de investigación temática de Deutsche Bank identifica cinco señales clave que considera llamativas por su carácter persistente y, en algunos casos, contradictorio con el comportamiento esperado de los activos.
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Su enfoque parte de la premisa de que las condiciones actuales en los mercados de inflación, bonos del Tesoro, crédito corporativo e, incluso, datos laborales muestran “elementos que no terminan de cuadrar”.
A pesar de un año marcado por shocks económicos y políticos, entre ellos, el endurecimiento arancelario de Estados Unidos, presiones sobre la Reserva Federal y tensiones geopolíticas en Medio Oriente, los activos de riesgo siguen mostrando una sorprendente estabilidad.
“Nos preguntamos qué parece extraño en los mercados, y qué podría estar listo para una corrección”, escribieron los analistas, liderados por Henry Allen. Esa pregunta sirve de hilo conductor para destacar una serie de desajustes que, por su desconexión con los fundamentos económicos, podrían estar anticipando turbulencias futuras.

En palabras del análisis, “no se trata de que la situación actual sea terrible, sino de que la magnitud de algunas valoraciones es sorprendente dadas las condiciones actuales”.
Inflación proyectada y swaps
El primer foco de atención del informe es la evolución de los swaps de inflación en Estados Unidos, que según Deutsche Bank no están reflejando el repunte de los indicadores líderes de inflación, particularmente los impulsados por tarifas.
“El componente de precios pagados del ISM servicios subió a 69,9 en julio, el nivel más alto desde octubre de 2022”, señala el documento. Esa métrica ha mostrado históricamente una fuerte correlación con el IPC con un rezago de tres meses, lo que sugiere un repunte inflacionario inminente.
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En contraste, el swap de inflación a un año cerró en apenas 3,44%, prácticamente sin cambios desde abril. “Es sorprendente que los swaps de inflación no estén valorando un mayor riesgo inflacionario, particularmente en un momento en que la Fed enfrenta una creciente presión política para recortar tasas”, advierte el informe.
Además, detalla que esta desconexión es más llamativa aún si se considera el efecto retardado de los aranceles en los precios al consumidor y las medidas adicionales anunciadas en agosto, como un 50% sobre el cobre y un aumento al 35% para productos canadienses. “Incluso los datos que tenemos sólo llegan hasta julio, y varias tarifas más se impusieron después de eso”, recuerda el análisis.
Bonos y crédito
Las siguientes dos dislocaciones identificadas por Deutsche Bank tienen que ver con el comportamiento del mercado de bonos del Tesoro estadounidense y el crédito corporativo de grado de inversión.

A pesar de la creciente presión política sobre la Reserva Federal, especialmente por parte del presidente Donald Trump, quien ha intentado remover a la gobernadora Lisa Cook y ha criticado abiertamente a Jerome Powell, los rendimientos de los bonos a largo plazo se han mantenido sorprendentemente estables.
“El rendimiento del Treasury a 30 años se sitúa actualmente en 4,94% y ha permanecido en el rango de 4,8%-5% durante los últimos tres meses”, indica el informe.
Esto, a pesar de episodios recientes como la breve especulación sobre una posible destitución de Powell, que sí provocó un pico intradía de 5,07%. El documento reconoce que “hemos visto un repunte tras el último movimiento de Trump para destituir a Cook, pero el rendimiento sigue dentro del mismo rango”.
La dislocación no se limita al mercado de bonos. En el crédito corporativo, los spreads de grado de inversión se encuentran en niveles históricamente bajos en EE.UU., Europa y Reino Unido.
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A juicio de los analistas, estos niveles no se justifican por el actual entorno económico: “Incluso si el panorama es robusto, no parece un momento excepcional en términos de crecimiento”, dice el reporte.
Riesgo de crédito y empleo
Las últimas dos anomalías apuntan a una notable desconexión entre los riesgos percibidos y los choques económicos reales. El informe subraya que, a pesar de las múltiples perturbaciones globales ocurridas este año, incluyendo el anuncio de aranceles en abril, la reforma fiscal en Alemania, la crisis nuclear entre Israel e Irán, y la rebaja de calificación crediticia de EE.UU. por parte de Moody’s, los mercados de derivados de crédito han mostrado una calma inusual.
“El iTraxx Crossover está en su nivel más ajustado desde principios de 2022, mientras que el CDX HY ha revertido completamente sus movimientos tras el Día de la Liberación”, señala el informe. El documento plantea que resulta llamativo que “las medidas de riesgo de impago continúen disminuyendo en un entorno más volátil”.

En paralelo, los indicadores del mercado laboral estadounidense también ofrecen señales mixtas. Por un lado, el promedio de crecimiento de las nóminas no agrícolas en los últimos seis meses cayó a 81.000, su nivel más bajo en este ciclo. Además, los dos últimos informes de empleo fueron revisados a la baja en un total de 258.000 puestos. Sin embargo, la tasa de desempleo se mantiene estable en el rango de 4,0%-4,2%, y las solicitudes iniciales de subsidio de desempleo siguen en su rango post-Covid.
“El último informe de empleo ajustó significativamente nuestra comprensión reciente del mercado laboral”, explica Allen. “Pero incluso las métricas más débiles no están apuntando a una recesión, aunque la divergencia entre los distintos datos hace difícil evaluar la magnitud del enfriamiento”.
El informe concluye sin emitir una predicción definitiva, pero deja claro que la acumulación de estas cinco dislocaciones no debe ser ignorada. En un entorno donde los riesgos se subestiman, los mercados pueden verse sorprendidos por correcciones abruptas.