Perú pierde más crecimiento potencial que sus pares desde 2013 por inestabilidad política

De cara a las elecciones presidenciales del año entrante, analistas evalúan la resiliencia de la economía frente a la incertidumbre política y revisan cómo podría afectar el precio del dólar y otros indicadores financieros clave.

Perú
29 de agosto, 2025 | 06:00 AM

Bloomberg Línea — Perú está ante expectativa de un ciclo electoral que podría frenar la inversión hacia 2026, generar volatilidad en el precio del dólar y amenazar con su estatus de mercado estable frente a la persistente incertidumbre política.

El país andino ha atravesado una etapa de mejora económica caracterizada por baja inflación, crecimiento sostenido y empleo formal en aumento, pero el ciclo electoral que se avecina representa un riesgo latente que podría frenar este avance y cuestionar la efectividad de su blindaje frente a estos choques.

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“Perú podría seguir creciendo en medio de esa inestabilidad, pero cada vez lo hace a menores tasas porque claramente la política va permeando las decisiones del sector empresarial”, dijo a Bloomberg Línea Daniel Velandia, analista del holding financiero peruano Credicorp. “Esperemos que haya una mejora en las condiciones tras las elecciones del 2026”.

De acuerdo con Velandia, la economía peruana es “altamente vulnerable” luego más de 10 años de alta inestabilidad política, que, en la actualidad, viene siendo contrarrestada por la expectativa del regreso de la bicameralidad en el Congreso a partir de 2026.

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Según explicó el analista de Credicorp, Perú ha sido el país de la región que “más ha perdido crecimiento potencial desde 2013″ entre sus pares regionales.

“Todos los países de la región enfrentaron un choque por commodities entre el 2013 y el 2014, pero Perú es el país que más impacto tuvo en su PBI potencial, cayendo en niveles superiores incluso al 5%, a algo hoy que se estima alrededor del 3%, incluso un poco menos, similar a un Chile o Colombia”, dijo Velandia.

Adicionalmente, dijo que tras la pandemia Perú mostró una recuperación más lenta que otros países de la región, con excepción de casos como el de Argentina. En realidad, “el principal factor que ha diferenciado a Perú durante todo este período ha sido la inestabilidad política".

Expertos consultados por Bloomberg Línea dicen que una fragmentación partidaria, con más de 40 partidos, la baja confianza institucional y e incertidumbre para la inversión privada han generado un entorno volátil que podría retrasar proyectos en infraestructura, energía y minería.

El Congreso, además, ha mostrado tendencias hacia una agenda populista que aumenta el gasto y reduce ingresos tributarios, lo que podría debilitar la disciplina fiscal y elevar el riesgo país, encareciendo el financiamiento y afectando el tipo de cambio.

Velandia confía en que las elecciones del 2026 permitan que haya una buena relación entre Congreso y Gobierno y que “por fin se puedan discutir las anheladas reformas estructurales que se han venido hablando en el Perú durante los últimos años”.

Riesgos políticos y económicos

El edificio del Congreso de la República del Perú en Lima, Perú, el lunes 3 de abril de 2023.

Para 2025, se proyecta un crecimiento del 4,5% en la inversión privada en Perú, dijo a este medio Ricardo Ávila, mánager de Estudios Económicos del banco Scotiabank en ese país andino.

Sin embargo, de cara al proceso electoral de 2026, se anticipa una desaceleración asociada a la mayor incertidumbre política.

En cuanto a la inversión pública, se estima un crecimiento de 5,8% este año, “aunque en 2026 podría observarse un menor dinamismo debido a la curva de aprendizaje que enfrentarán las nuevas autoridades”.

Velandia, de Credicorp, considera que de cara al ciclo electoral “lo que podría llegar a suceder es que las decisiones de inversión tanto de empresas como de personas se pospongan a la espera de mayor claridad”.

“La confianza empresarial es tal vez la que conlleva un mayor riesgo desde el punto de vista de actividad económica porque podría eventualmente haber un efecto en el gasto en inversión y en el mismo empleo”, consideró Velandia.

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Fragmentación partidaria

Actualmente, la fragmentación partidaria —con más de 40 partidos inscritos—, la baja confianza institucional y el riesgo de discursos contrarios a la inversión privada configuran un entorno de alta volatilidad, según Luis Eduardo Falen, profesor de Economía de la Universidad del Pacífico, en Perú.

Explica que esto podría traducirse en postergación de proyecto en infraestructura, energía y minería.

Falen dice que el Congreso ha dado señales de impulsar una agenda populista mediante aumentos de gasto, retiros previsionales y medidas que reducen ingresos tributarios, “lo que podría debilitar la disciplina fiscal”.

“Tales factores no solo elevarían el riesgo país, sino que también encarecerían el financiamiento y generarían presiones sobre el tipo de cambio”, según Falen.

En un escenario de mayor incertidumbre política, las expectativas de inflación, que hoy permanecen ancladas, podrían volverse más vulnerables y limitar el margen de maniobra del banco central.

En opinión de Luis Eduardo Falen, “la desconfianza en las reglas de juego podría enfriar la recuperación del consumo privado y restringir decisiones de inversión de largo plazo en sectores regulados, como el financiero, educativo y de salud”.

A su juicio, además de consolidar la gestión macroeconómica, será fundamental que la próxima campaña electoral se enfoque en propuestas técnicas y sostenibles. “Solo así podrá evitarse que choques políticos deriven en impactos severos sobre variables clave como el tipo de cambio, la inflación, el crecimiento y el riesgo país”.

Posibles motores para la economía peruana

Megapuerto de Chancay

El economista Jimmy Astocóndor, de Pacífico Business School (Perú), señaló que el megapuerto de Chancay será uno de los principales motores de la economía peruana en 2026. “Solo con la contribución de Chancay al PBI, la economía debería crecer al menos 1%” el próximo año, afirmó.

Señaló además que el destrabe de megaproyectos mineros puede impulsar la inversión privada en el país, a pesar de un contexto de mayor incertidumbre.

Explicó que estas inversiones esperan mayor claridad política para iniciar con fuerza, lo que eventualmente incidiría en la reducción del riesgo país.

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“Si la estructura de gobierno peruana se mantiene en un adecuado norte, el riesgo país como tal se reduce, lo que permite que las tasas de endeudamiento sean mejores”, explica.

A su juicio, un escenario político estable facilitaría que las grandes corporaciones peruanas accedan a financiamiento internacional.

Esto también podría dar el paso que las empresas comiencen a buscar financiamiento en Estados Unidos o en plazas bursátiles grandes a través de una emisión de bonos internacionales, “a tasas muy competitivas”, según el académico.

“Espero un 2026 bastante auspicioso en función a que la línea de gobierno se mantenga en un escenario de centro-derecha y derecha”, remató Jimmy Astocóndor.

Expectativas frente a dólar e inflación

Imagen del sol peruano

La incertidumbre internacional ha debilitado al dólar globalmente, posiblemente por una menor confianza de los inversionistas, mientras los precios de los metales vienen al alza,

Estos factores han contribuido a que el sol peruano se mantenga fuerte en los últimos meses, debido a la dependencia de la economía a las exportaciones del cobre, según Ricardo Ávila, de Scotiabank.

No obstante, hacia el cuarto trimestre, se espera que la incertidumbre asociada al proceso electoral de 2026 genere presiones sobre la moneda local, con una posible depreciación que podría llevar el tipo de cambio a un rango de S/3.65–S/3.70.

En el escenario base de Credicorp, el tipo de cambio tendería a subir hacia finales de 2025 y la primera parte de 2026, con posibilidad de alcanzar niveles de S/ 3,65.

“Históricamente, hemos visto al final del año, antes de las elecciones, un incremento del dólar”, afirmó Velandia.

Aunque subrayó que sería una subida acotada, sin un efecto importante sobre inflación o crecimiento.

Agregó que solo un choque fuerte de confianza podría llevar a un escenario distinto al previsto.

Frente a la inflación, Scotiabank no anticipa presiones significativas que la lleven fuera del rango meta durante este año.

Los precios internacionales del petróleo y de los principales productos agrícolas se han mantenido bajos en los últimos meses, lo que reduciría el riesgo de inflación importada.

A nivel local, tampoco se identifican factores que puedan generar aumentos relevantes en los precios en el corto plazo.

En Perú, la inflación se mantiene en torno al 1,7%, dentro del rango meta del Banco Central, con una inflación subyacente igualmente estable.

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